{"id":809,"date":"2016-03-02T11:55:16","date_gmt":"2016-03-02T18:55:16","guid":{"rendered":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/?p=809"},"modified":"2016-04-06T19:03:11","modified_gmt":"2016-04-07T01:03:11","slug":"marie-antoinette-it-girl-por-excelencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/marie-antoinette-it-girl-por-excelencia\/","title":{"rendered":"Marie Antoinette, IT girl por excelencia"},"content":{"rendered":"<p>Bella, inteligente, aficionada al teatro, a los grandes bailes, a los juegos de naipes, a la moda y de esp\u00edritu rebelde chocante con los c\u00e1nones de la monarqu\u00eda. \u00c9stas y otras caracter\u00edsticas convierten a Mar\u00eda Antonieta no solo en Reina de Francia y una de las mujeres m\u00e1s poderosas y odiadas de su tiempo, sino en IT girl por excelencia.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Naci\u00f3 en 1755 en Viena, Austria. Y a la corta edad de quince a\u00f1os, gracias a un arreglo<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>hecho por sus padres, se cas\u00f3 en el Palacio de Versalles en Par\u00eds con quien ser\u00eda Luis XVI, el \u00faltimo rey absolutista antes de la revoluci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Su vida y adaptaci\u00f3n a la corte francesa no fue f\u00e1cil. Sin embargo, consciente de la poca aceptaci\u00f3n que ten\u00eda entre los franceses, se enfoc\u00f3 no en adaptarse, sino a rebelarse contra el aislamiento que ser reina representaba.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Concentrada en los bailes y las fiestas, los vestidos inusuales, zapatos, joyas, pelucas extravagantes, pasteles, etc. m\u00e1s que en ser madre o en su marido (de quien nunca estuvo enamorada), consigui\u00f3 imponer una nueva moda ya que sus dise\u00f1os de alta costura y pelucas fueron un \u00e9xito no solo en la corte, sino en toda Europa, convirti\u00e9ndola en la IT girl de la \u00e9poca, siendo ella quien marc\u00f3 el ritmo y la etiqueta de Versalles, poniendo de moda la vida distendida en el campo en contraposici\u00f3n con la pomposidad de la corte. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">A pesar de ello, tuvo 4 hijos. La maternidad cambi\u00f3 un poco su estilo de vida lujoso liberal y de fiesta que llevaba teniendo durante ocho a\u00f1os. Todos los esfuerzos de Mar\u00eda Antonieta por congraciarse con su gente fueron in\u00fatiles, ya que sus derroches hac\u00edan que los franceses no la vieran con buenos ojos. Sin embargo, ella fue una mujer inmune, de<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>mucho car\u00e1cter y con gran aguante y dignidad durante su encarcelamiento y hasta su final.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Muri\u00f3 a los 37 a\u00f1os en Par\u00eds, condenada en la guillotina acusada de conspirar contra Francia y de satisfacer caprichos desmesurados arruinando las finanzas del pa\u00eds sin mostrar inter\u00e9s por su pueblo hambriento. De ah\u00ed proviene su famosa frase: \u201cSi no tienen pan, que coman pasteles\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"s1\">Mientras por unos es juzgada por su comportamiento fr\u00edvolo y superficial, hay que considerar que fue a pesar de no ser ning\u00fan \u00e1ngel ni caracterizarse por su calidez humana, fue una mujer que a pesar de las cr\u00edticas, luch\u00f3 por distinguirse y logr\u00f3 marcar tendencia e imponerse ante todo y ante todos por su poca disposici\u00f3n a ser gobernada y su gran independencia.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bella, inteligente, aficionada al teatro, a los grandes bailes, a los juegos de naipes, a la moda y de esp\u00edritu rebelde chocante con los c\u00e1nones de la monarqu\u00eda. \u00c9stas y otras caracter\u00edsticas convierten a Mar\u00eda Antonieta no solo en Reina de Francia y una de las mujeres m\u00e1s poderosas y odiadas de su tiempo, sino [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":884,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":""},"categories":[6],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/809"}],"collection":[{"href":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=809"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/809\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":885,"href":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/809\/revisions\/885"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/884"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/ww2.revistalocal.com\/principal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}