Típico: con la llegada de un nuevo año no faltará en la lista de propósitos de muchos darle un giro más saludable a su estilo de vida, y no por nada los inicios de año son de los meses más lucrativos para los gimnasios, nutriólogos, health coaches  y demás. Por supuesto que no tiene nada de malo ponerte este tipo de metas, pero lo realmente importante es que veas qué acciones concretas vas a tomar para alcanzar ese objetivo.

Enfocándonos en el tema del gimnasio, para muchos la ropa que utilizan durante sus entrenamientos toma un papel secundario, lo cual hace sentido si estamos de acuerdo en que la parte más importante de ir al gym es ir a hacer ejercicio. Sin embargo, ¿quién dice que está prohibido hacerlo preocupándose un poco por lo que traes puesto? Ya no tienes ninguna excusa para seguir utilizando la playera que te regaló X planilla en prepa, los shorts gigantes y desgastados de cuando estabas en el equipo de básquet y mucho menos esos tennis New Balance de abuelo que ni siquiera a Steve Jobs con su influencia y todos sus millones se le veían bien.

No subestimes el papel que tu outfit puede jugar cuando se trata de ejercitarse; utilizar el equipo adecuado no sólo puede ayudarte a mejorar tu desempeño, sino que también es bueno para levantarte el ánimo, subir tu autoestima y motivarte en esos momentos en los que quedarse en el sillón viendo un capítulo más en Netflix suena mil veces más tentador que ir a sudar una hora.

Si ya estás trabajando por mantenerte saludable y tener un cuerpo de envidia, no te autosabotees y permitas que la ropa deportiva fea y sin chiste se interponga en tu camino: hacer ejercicio no es sinónimo de vestirte con tus peores fachas.

 

Por: Alan Leyva

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